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La Higiene Vital es una forma de vivir que permite mantener la salud
al que la tiene; recuperarla al que la ha perdido y experimentarla al
que nunca la ha tenido.
La enfermedad no es cuestión de mala suerte, es un efecto final de
una falta de equilibrio: físico, psíquico y emocional.
Tiene pues su
razón de ser y manifiesta nuestra forma de vida desequilibrada además
de ser un intento de eliminar las sustancias tóxicas del organismo,
buscando un nuevo equilibrio.
En la salud y la enfermedad no nos podemos saltar la ley de causa y
efecto. Si yo vivo de una manera determinada y tengo una enfermedad,
mientras continúe con la misma forma de vida, la enfermedad
continuará. Dejemos pues que la inteligencia de nuestras células
cumpla su trabajo, curando el cuerpo mientras recuperamos unos hábitos
de vida más equilibrados.
El objetivo de una verdadera Ciencia de la Salud es identificar y
eliminar los factores que interfieren y bloquean el proceso de
regeneración y curación y al mismo tiempo aconsejar y suministrar los
que ayudan a curarse y mantenerse sanos.
El Programa Vital trabaja en esta línea y se define como un conjunto
de prácticas encaminadas a preservar y restablecer la salud.
Si conocemos, entendemos y aplicamos correctamente un programa vital
que contemple las diferentes facetas de nuestra vida veremos que la
enfermedad no es posible.
Comprenderemos que si aprendemos a cuidar
nuestro cuerpo, siguiendo unos hábitos de vida favorables a nivel
físico, psíquico y emocional, evitaremos el agotarnos por intoxicación
hasta enfermar.
Para ello se realiza un Estudio Personal exhaustivo donde se
obtiene una información específica sobre nuestro estilo y hábitos de
vida: alimentación, ejercicio, relaciones, actividad, factores
estresantes, estado mental-emocional… etc. reflejando así las parcelas
de nuestra vida que nos proporcionan energía o desgaste.
Cuando observamos una parcela en desequilibrio bien sea por exceso o
defecto, se produce un desgaste de energía que de no solucionarlo nos
lleva hacia el conflicto o enfermedad.
Nunca podremos solucionar nuestros problemas o enfermedad si no
vamos a la causa que lo origina.
Un estudio Morfopsicológico además, se hace imprescindible para
determinar las necesidades básicas y tendencias naturales así como
para detectar posibles bloqueos o limitaciones.
A través de estos estudios, identificamos y tomamos conciencia de
los diversos factores que condicionan nuestro equilibrio vital y que
producen tensión y malestar para posteriormente aplicar un Programa
Personalizado que tenga en cuenta la reducción o eliminación de esos
factores estresantes así como la incorporación de otros que aumenten
nuestra energía y bienestar.
Así por ejemplo, si observamos que la persona está dejando de lado el
aspecto físico, inmediatamente empezaremos a crear un programa de
ejercicios acorde a sus posibilidades y de forma paulatina hasta que
vaya creando el hábito correspondiente y así lo incorpore a su vida
cotidiana sin esfuerzo, o viceversa si vemos que existe un desgaste
físico importante debemos incorporar descansos periódicos para no
agotarnos.
Y así, iremos procediendo y trabajando con las demás parcelas de
nuestra vida: Dieta, relaciones, expresión de los sentimientos,
patrones mentales, familia, trabajo, entorno físico, proyectos,
ilusiones, diversión....etc.
Terapeuta y Paciente trabajan en comunión marcando objetivos
realistas y concretos acordes a las posibilidades y necesidades
personales y los cuales han sido previamente consensuados. No
obstante, la comunicación telefónica abierta hace que no nos sintamos
solos en el proceso y sintamos el apoyo y la motivación constante para
lograr nuestro objetivo.
El Programa Vital, es un trabajo personal único, pues dejamos de
ser pacientes y empezamos a tener un papel más activo ante nuestra
salud y enfermedad.
No existen panaceas que hagan desaparecer maravillosamente las
infracciones contra las leyes de la vida sin el menor esfuerzo por
nuestra parte
El Resultado de este trabajo personal es procurar un cambio tangible
en nuestra vida que nos lleve hacia una mayor calidad de vida y a su
vez crear las circunstancias externas para que el cuerpo salga de un
entorno tóxico que desgasta nuestra energía vital, lo cual propicia el
malestar y la enfermedad.
Cuando procedemos de esta manera, equilibrando las diversas parcelas
de nuestra vida, el organismo y solo él es capaz de recobrar la salud
perdida sin recurrir a violentos tratamientos supresivos y obtener un
mayor bienestar general.
Las conversaciones y guías en lo referente al desarrollo personal se hacen imprescindibles para manejar la intoxicación producida por el
estrés de nuestros campos mental y emocional efectuando cambios en esa dirección.








